
A los hombres nos cuesta más trabajo reconquistar que conquistar a una mujer. No lo digo por experiencia propia – nunca lo he intentado – sino por lo que hemos visto que sucede con varios amigos. Uno de ellos vive una situación bien particular.
Recién enamoró a una jovencita le salió trabajo en otra ciudad, entonces la visitaba cada quince días y en una de tales visitas ella quedó en embarazo. En un amoroso acto de responsabilidad deciden casarse. Cinco o seis años después este hombre regresa del todo a vivir a su ciudad, pero las cosas con la joven comienzan a cambiar: ella lo quería pero mientras estuviera lejos, se había acostumbrado a sus largas ausencias (debía tener su entretención) y entonces empieza a quejarse de “la pérdida de su espacio”.
Se separan y resuelven verse como amigos, catorce años después, en uno de esos encuentros amistosos, ella queda en embarazo de nuevo. El hombre siempre ha atendido las necesidades de sus hijos y mantiene una “cordialísima” relación con la mujer. Pese a que decidieron iniciar el proceso de divorcio hacen viajecitos juntos y demás cositas de buenos amigos. Pero se nota que él está muy enamorado y no quiere el divorcio, ella todo lo contrario.
Cómo se hará para reconquistar a una mujer? Jamás se nos ha ocurrido, nos parece una vaina jartísima. Eso debe ser como tomar tinto recalentado: peligroso y de mal pronóstico.



